Esta programación ha tenido en cuenta las finalidades educativas del Centro donde se inserta, en este caso el I.E.S. Trafalgar en la localidad de Barbate (Cádiz).
La etapa de Educación Secundaria Obligatoria está regulada por el Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de esta enseñanza, que dedica su disposición adicional tercera a la educación de personas adultas y determina que las personas adultas que quieran adquirir las competencias y los conocimientos correspondientes a la etapa de Educación Secundaria Obligatoria contarán con una oferta adaptada a sus condiciones y necesidades, que se regirá por los principios de igualdad de oportunidades, no discriminación, accesibilidad universal, movilidad y transparencia, y podrá desarrollarse a través de la enseñanza presencial, semipresencial y también mediante la educación a distancia.
El Decreto 102/2023, de 9 de mayo, por el que se establece la ordenación y el currículo de la etapa de Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma de Andalucía, determina en su disposición adicional primera, referida a la etapa de Educación Secundaria Obligatoria de personas adultas, que la
Consejería competente en materia de educación establecerá el procedimiento para que, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 68.1 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, las personas adultas que quieran adquirir las competencias y los conocimientos correspondientes a la etapa de Educación Secundaria Obligatoria cuenten con una oferta adaptada a sus condiciones y necesidades.
La normativa de la nueva Orden del 30 de abril de 2025 sobre la ordenación y el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria para personas adultas en la Comunidad Autónoma de Andalucía se han tenido en cuenta para la actualización de esta programación. Dicha Orden actualiza la ordenación y el currículo de la ESPA, sustituyendo a la Orden de 28 de diciembre de 2017 y adaptándose al Decreto 102/2023. Regula la organización curricular, horarios, evaluación, promoción, titulación y tutoría, e introduce el proceso de valoración inicial y reconocimiento de equivalencias para la correcta orientación y adscripción del alumnado al nivel que le corresponda dentro de la etapa.
El currículo del Ámbito Científico-Tecnológico en la Educación Secundaria Obligatoria para Personas Adultas (ESPA) debe integrar y completar la experiencia y conocimientos previos del alumnado (personal, laboral y social). Su doble propósito es:
- Facilitar la adquisición de las Competencias Clave de la ESO mediante la integración de las materias de Matemáticas, Biología y Geología, Física y Química, y Tecnología y Digitalización.
- Contribuir al aprendizaje permanente y facilitar la continuación de estudios postobligatorios.
El diseño curricular está centrado en el desarrollo de Situaciones de Aprendizaje complejas que integren competencias específicas, criterios y saberes básicos.
El Ámbito fomenta, de manera transversal, las destrezas socioafectivas, el espíritu crítico y emprendedor, y la igualdad de género, promoviendo vocaciones científicas y técnicas. En este ámbito se trabajarán las materias:
- Matemáticas: Se enfoca en la resolución de problemas, el razonamiento matemático y la superación de prejuicios, integrando el pensamiento computacional y el uso de herramientas tecnológicas.
- Biología y Geología: Promueve la actitud crítica, la curiosidad científica y la concienciación sobre el desarrollo sostenible, la biodiversidad andaluza y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
- Física y Química: Se aborda desde el enfoque CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), priorizando el trabajo cooperativo y el desarrollo del pensamiento científico más allá de la memorización.
- Tecnología y Digitalización: Busca el desarrollo de destrezas críticas, responsables y sostenibles en el uso de la tecnología, la aplicación de metodologías creativas para la resolución de problemas innovadores y el uso ético de las herramientas digitales.
Para la elaboración de esta programación didáctica se ha tenido en cuenta la concreción de las competencias específicas y sus criterios de evaluación, se han adecuado los saberes básicos y se han vinculado a dichos criterios de evaluación.
El ámbito científico-tecnológico se presenta como una herramienta fundamental para la formación integral de individuos capaces de comprender y transformar el mundo que les rodea. Este enfoque pedagógico va más allá de la simple transmisión de conocimientos; busca desarrollar habilidades y competencias que permitan a nuestros alumnos:
- Pensar críticamente: Analizar información de manera objetiva, evaluar argumentos y tomar decisiones fundamentadas.
- Resolver problemas: Aplicar conocimientos teóricos a situaciones prácticas, buscando soluciones innovadoras y eficientes.
- Trabajar colaborativamente: Interactuar con otros, compartir ideas y construir conocimiento de manera conjunta.
- Comunicar de manera efectiva: Expresar ideas de forma clara y concisa, tanto de forma oral como escrita.
- Utilizar las tecnologías de la información y la comunicación: Dominar herramientas digitales y aprovechar sus potencialidades para el aprendizaje y la vida cotidiana.
Uno de los aspectos más destacados de este enfoque es la contextualización del aprendizaje. Los contenidos se vincularán con la realidad del alumnado, permitiendo que establezcan conexiones significativas entre lo que aprenden en el aula y su vida cotidiana. Esto facilitará la motivación y el interés por los temas abordados. Por otro lado, sabemos que las tecnologías digitales desempeñan un papel fundamental en este proceso. Por ello, a través de plataformas virtuales como la Moodle, simulaciones, herramientas de colaboración y recursos multimedia, nuestros alumnos podrán acceder a una amplia variedad de información, interactuar con otros y desarrollar habilidades digitales esenciales para el siglo XXI. Además de las competencias cognitivas, el ámbito científico-tecnológico también promueve el desarrollo de competencias socioemocionales, como la empatía, la perseverancia, la resiliencia y la capacidad de trabajar en equipo. Estas habilidades son fundamentales para el éxito personal y profesional en un mundo cada vez más complejo y exigente.
La investigación y la experimentación son pilares fundamentales de la enseñanza de las ciencias. Al poder ofrecer algunas experiencias en el aula o a través de las situaciones de aprendizaje que se propongan, el alumnado desarrollará habilidades de observación, medición, análisis de datos y comunicación de resultados. Además, aprenderán a valorar la importancia de la evidencia empírica y a cuestionar las ideas preconcebidas. El objetivo último de este enfoque es formar ciudadanos críticos y comprometidos con su entorno. Al desarrollar un pensamiento científico, los alumnos serán capaces de tomar decisiones informadas sobre temas relevantes para la sociedad, como el cambio climático, la salud, la tecnología y la ética.
En resumen, el ámbito científico-tecnológico va a ofrecer una oportunidad única para desarrollar las competencias necesarias para enfrentar los desafíos próximos. Al promover un aprendizaje activo, colaborativo y contextualizado, se podrá contribuir a la formación de personas autónomas, creativas y capaces de transformar su entorno.